Plebiscito: un extremo vicioso

Vivimos momentos de polarización. En el mundo de la opinión, nuestro país se enfrenta a una dicotomía crucial que puede llevarnos con facilidad hacia uno de dos extremos.

Cuando me encuentro con este tipo de radicalizaciones, siempre recuerdo una expresión de mis padres, que en su momento estaba dirigida como una invitación a mí y a mis hermanos a que procuráramos tener una vida sana y equilibrada; hoy evoco el sabio ‘todo extremo es vicioso’ para plantear una reflexión sobre la facilidad con la que nuestras opiniones gravitan hacia los extremos y sobre la importancia de asumir una posición equilibrada.

Siento, con preocupación, que nos acercamos a extremos dañinos que nos pueden conducir a decisiones apresuradas y en este país, que goza de un penoso historial de resolución de conflictos, la falta de un equilibrio respetuoso es preocupante. Mientras que el debate sobre la votación del plebiscito se plantee en estos términos maniqueístas, el ‘sí’ será indiscutiblemente ‘la paz’ y el ‘no’ será, sin asomo de duda, ‘la guerra’. Alejarse de los extremos, sopesar las consecuencias y encontrar el balance frente a un tema tan delicado, es un primer paso para la construcción de un argumento sólido y hacia una posición que se incline más hacia la tolerancia y el respeto y menos hacia el extremismo y la agresividad.

Dentro de esta dinámica radical del ‘sí’ versus el ‘no’, nos vemos forzados a defender a capa y espada nuestra posición y creemos que validarla, es lo mismo que destruir o atacar la posición del ‘otro’, de quien no piensa como uno, del que difiere de lo que se cree es la verdad revelada. Cuando lo hacemos, la estamos validando.

Las posturas extremas generan odios, irrespetos y falta de tolerancia por la opinión del otro. Como colombianos, tenemos la responsabilidad de reflexionar y analizar los acuerdos de paz, para encontrar un término medio y objetivo, que nos lleve a tomar una decisión fundamentada en lo que consideramos mejor para nuestro país, para nuestra sociedad, para nuestras familias.

En general, en el país se nos presentan todo el tiempo diferentes escenarios que sin plantearlo directamente, nos invitan a asumir una postura de elección y al dar nuestra opinión nos olvidamos de los valores. En todo momento le estamos enseñando a nuestros niños la manera de imponer nuestros ideales y en ocasiones olvidamos que todo extremo es vicioso y que los valores que inculcamos como familia, son lo único que nos queda para toda la vida.

En definitiva, lo importante no son los parámetros ni la postura de un sí o un no; los extremos seguirán siendo malos y dañinos, generadores de polarizaciones, en lo político, lo académico y lo social, lo que debemos entender con responsabilidad es que siempre tendremos que elegir y que sobre ésta elección está el futuro de nuestra nación.

@FDavilaL

Fernando Dávila Ladrón de Guevara

Rector Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano

 

 



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